Depresión postvacacional: qué es, síntomas y cómo superarla

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Terminan las ansiadas vacaciones de verano, volvemos a la rutina, los días comienzan a ser más cortos, el buen tiempo permanece un poco más, pero lejos de nuestro lugar de vacaciones toca retomar las obligaciones habituales.

Es en este momento es cuando podemos padecer lo que se llama depresión postvacacional, pero no debemos asustarnos, no es un trastorno en sí, sino un síndrome caracterizado por ciertos síntomas similares a los que padecemos en épocas de estrés. Realmente es un trastorno adaptativo que no suele durar más de tres semanas.

¿Por qué no todo el mundo sufre depresión postvacacional?

En el desarrollo de la depresión postvacacional hay factores que determinan que aparezca o no. Estos factores pueden ser tanto internos como externos a la persona, por ejemplo, como factor externo tendríamos el tiempo que han durado las vacaciones, cuanto más largas hayan sido más va a costar la vuelta a las obligaciones. Otro factor externo sería si el trabajo que vamos a tener que desarrollar lo valoramos como algo negativo, porque sea demasiado intenso o las condiciones no sean agradables. Como factor interno a nosotros, por ejemplo, hablaríamos de nuestras estrategias para tolerar el malestar, o si no sabemos poner límites entre las obligaciones, el ocio o nuestro autocuidado.

¿Cómo puedo identificar si tengo depresión postvacacional?

Los síntomas de la depresión postvacacional son muy característicos, van a ir desde tristeza, apatía, cansancio, ansiedad, insomnio, decaimiento o irritabilidad, y van a tener una duración determinada. No podríamos considerar depresión postvacacional si sólo se diesen el día anterior a la incorporación laboral, o el mismo día en que comienza la actividad, pero inmediatamente se pasan, aunque tampoco debe durar más de tres semanas, en este caso habría que acudir a una valoración psiquiátrica.

¿Qué puedo hacer?: 8 recomendaciones para sentirnos mejor al volver al trabajo tras las vacaciones

No hay soluciones mágicas que hagan que se pase el malestar en cuestión de minutos u horas, además a cada uno de nosotros nos van a resultar mejor unos recursos que otros, pero en general si tomamos las siguientes recomendaciones en cuenta, vamos a conseguir sentirnos mejor y tener el control de nuestro propio estado.

Como prevención es mejor regresar unos días antes de viaje, de esta forma nos va a dar tiempo a preparar todo lo necesario para el momento de la incorporación sin agobios de última hora, y vamos a ir adaptándonos de nuevo a nuestros espacios y actividades habituales.

Con respecto a los horarios, es frecuente que en vacaciones nos acostemos y nos levantemos mucho más tarde. Si mantenemos ese hábito hasta el primer día de incorporación, ésta va a ser más dura. Por tanto, se recomienda adaptar los horarios de forma progresiva para hacer más liviano el momento del madrugón.

El hecho de que no estemos de vacaciones no implica que no haya que disfrutar del día a día. Vamos a aprender a darnos nuestros caprichos, utilizando los cinco sentidos para mejorar nuestras emociones positivas, como por ejemplo:

  • Por la mañana escucha la música que te guste, de esta forma vamos a comenzar con emociones que pueden ayudarnos a empezar bien el día. La música nos dará el empujón que necesitamos.
  • Prepara un buen desayuno, dedícale tiempo y siéntate tranquilamente a desayunar saboreando cada bocado.
  • Disfruta de una ducha agradable. Este es un momento importante ya que nos ayudará a sentirnos relajados. El contacto con el agua caliente hará que nuestros músculos se relajen y eso me ayudará a tener un mejor estado de ánimo.
  • Intenta disfrutar del camino al trabajo, si puedes ir paseando observa el paisaje y a las personas con las que te cruzas. Si vas en coche la música puede ser tu compañera en este momento.
  • Intenta mantener la sonrisa durante tu actividad laboral, el ambiente a tu alrededor será más agradable. Centra el foco en aquello que te resulta más positivo y deshecha aquello que no te haga sentir bien. Esto no quiere decir que no asumas responsabilidades, sino que lo hagas con optimismo, centrando tu atención en aquello que te resulte más positivo.
  • Aprovecha la comida para disfrutar de tus compañeros en el trabajo.

Evita pensamientos negativos, así como pensar en lo mucho que queda para las siguiente vacaciones o días libres.

La rutina puede causar apatía, desinterés, indiferencia, desánimo… afectar a tu humor, estilo de vida e incluso llevarte a un peor estado de ánimo. Una decisión sabia es intentar manejar la rutina de la mejor forma posible tanto para nuestra salud física como mental.

Una vez conseguimos que un hábito se instale en nuestras vidas es mucho más probable que se quede ahí. Podemos utilizar el poder de la rutina para añadir hábitos saludables a nuestra vida, actividades agradables, comenzar proyectos que nos ilusionen…

Dale sentido a aquello que haces, que tus actividades estén llenas de emoción, iniciativa, motivación y volición.

Reúnete con amigos a lo largo del día, cena en familia o sal a dar un paseo por el parque en compañía de alguien con quien te sientas bien. Las relaciones sociales, las amistades, el amor de pareja, la familia… cubren nuestras necesidades afectivas a través de los momentos compartidos en común. No dejes pasar el día sin rodearte de tus allegados o seres más queridos.

Adopta unos hábitos de vida sana. Los excesos de las vacaciones hacen estragos en nuestra salud. Por ello y para mantener un buen estado de salud a nivel físico y emocional, lo mejor es seguir unas determinadas pautas en el ámbito de la salud.

  • Alimentación equilibrada: Una adecuada alimentación hará que tu cuerpo responda mejor a las demandas del entorno y se adapte adecuadamente a los cambios que puedan surgir en el día a día.
  • Higiene del sueño: Intenta mantener horarios adecuados, una rutina establecida y cumplir con unas condiciones de vida sana para poner descansar mejor.
  • Ocio activo y saludable: Lleva a cabo un estilo de ocio saludable que implique desarrollo personal y te haga sentir satisfecho con el día a día.
  • Ejercicio: Realiza ejercicio de manera rutinaria, te ayudará a sentirte mejor.

Milena y Concepción

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