Implicaciones del TOC con la situación pandémica actual

Qué es el Trastorno Obsesivo Compulsivo

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno que está englobado dentro de los Trastornos de Ansiedad y que se caracteriza porque el paciente presenta un patrón de pensamiento repetitivo que le genera mucha angustia y que puede ser de diversa índole. Los pensamientos más frecuentes suelen ser ideas de contaminación, de necesidad de orden y simetría, de impulsos agresivos, de miedos catastrofistas, entre otros.

La persona que lo padece trata de paliar la angustia que siente con otros actos que intentan contrarrestar a estos pensamientos, que son los impulsos, pero que, en contra de lo que siente el individuo en el momento que los realiza, a largo plazo aumentan dicha angustia

Las compulsiones obviamente tienen que ver con el pensamiento inicial que lo desencadena, y pueden ser desde el lavado de manos reiterativo contra la contaminación, hasta la comprobación obsesiva de que se han cerrado puertas, ventanas, llaves de paso, etc. de cara a evitar catástrofes, hasta repeticiones interiores de palabras con la idea mágica de frenar males mayores.

Influencia del TOC en el día a día

Hay que tener en cuenta que dichas obsesiones y compulsiones pueden llegar a ocupar mucho tiempo y esfuerzo en los pacientes, por lo que este trastorno puede interferir de forma importante en su vida cotidiana. Un ejemplo sería el hecho de que una persona tuviera que lavarse las manos, reiteradas veces, cada vez que tocara el pomo de una puerta, por miedo a contaminarse de las manos que han tocado ese pomo con anterioridad.

Se estima que del 2 al 10 % de la población general pudiera estar afectada por este trastorno en menor o mayor grado, siendo la media de edad de comienzo los 20 años, si bien es un trastorno que lamentablemente no es raro verlo patente en la infancia. No existe una diferencia significativa entre la probabilidad de afectación en hombre y en mujeres.

La pandemia y el Trastorno Obsesivo Compulsivo

Pues bien, una vez expuesto esto, es obvio pensar que la situación de pandemia actual ha podido exacerbar estos síntomas en pacientes que ya presentaban este diagnóstico o desencadenarlo en personas que nunca habían presentado estos síntomas, como lamentablemente estamos viendo desde las consultas de los que nos dedicamos al mundo de la salud mental. 

Y es que parece que esta pandemia lamentable e inevitablemente, nos está haciendo ser “un poco obsesivos” a muchos de nosotros, dadas las dramáticas consecuencias humanas que hemos vivido en nuestras propias carnes o que hemos vislumbrado a través de los medios de comunicación. 

El COVID-19 en definitiva ha hecho en primer lugar que nuestro instinto de supervivencia más arraigado se viera amenazado, lo que nos ha generado ansiedad, a la que se suma la angustia inicial por la incertidumbre de qué tipo de “bicho” nos estaba atacando y cuáles podrían ser sus consecuencias (ahora conocemos un poco más acerca de cuál es su mecanismo de acción y cómo protegernos de él, lo cual en cierto modo algo nos ha sosegado). 

Por otra parte, ha hecho que nos aisláramos de nuestro entorno, con todo lo que ello conlleva: falta de contacto interpersonal, merma de actividades lúdicas y recreativas, deterioro de muchos desempeños laborales con sus consecuencias económicas, hacinamientos domésticos… Y por último ha generado situaciones vitales muy desgarradas en mucha gente, al padecer ellos mismos la propia enfermedad o al perder a seres queridos de los que en muchos casos no han podido ni siquiera despedirse. 

No es de extrañar por tanto que toda esta angustia que ha generado la pandemia en cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, haya por otra parte desencadenado en algunas personas conductas obsesivas características de este trastorno, pero que por otro lado son casualmente acordes con la situación actual (como el lavado de manos compulsivo, la escrupulosidad a la hora de tocar superficies, los pensamientos mágicos evitadores de desgracias, etc.), o exacerbado los síntomas que previamente se padecían.

¿Qué cosas podemos hacer si aparece sintomatología característica del TOC?

Si aflora este tipo de sintomatología, lo que debemos de hacer en primer lugar es racionalizar lo que nos pasa, es decir, tratar de darnos a nosotros mismos argumentos tranquilizadores lo más objetivos posibles acerca de la situación, intentando contener los pensamientos catastrofistas.

Por otra parte, no debemos de abusar del exceso de información, pues hoy en día tenemos demasiado a mano muchos medios de comunicación a nuestro alcance que, si no se usan con mesura, pueden generar en nosotros mucha angustia y desconcierto, y potenciar por tanto la obsesividad. 

Y, sobre todo, debemos intentar evadirnos de los malos pensamientos con actividades de ocio dentro de las posibilidades actuales y con el fomento de los vínculos interpersonales, ya sea de forma presencial (dentro de las normativas establecidas, claro está) o, al menos, virtual (por ejemplo, quedar a tomar un café por Skype con un amigo, puede que no sea una experiencia tan auténtica como si se hiciera en una cafetería, pero también puede resultar muy reconfortante para nuestro estado emocional.

Julia Picazo

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