Un acercamiento a las técnicas de relajación

En las últimas décadas, las técnicas de relajación han sido utilizadas para el tratamiento de una gran variabilidad de problemática psicológica. Parece inevitable pensar en técnicas de desactivación fisiológica al hablar de problemáticas de ansiedad y estado de ánimo (depresión), ya que este tipo de técnicas han sido ampliamente utilizadas a lo largo de los años para su tratamiento, obteniendo excelentes resultados.

No obstante, se considera que, para poner en práctica este tipo de técnicas en estas áreas, debemos conocer su funcionamiento, principios y sobre qué variables actúan.

Variables sobre las que actúan las técnicas de relajación

Para ello, introducimos el concepto del triple sistema de respuesta propuesto por Peter Lang, donde se define la respuesta emocional en función de tres variables de respuesta: cognitiva, fisiológica y conductual.

Las técnicas de relajación actúan directamente sobre la variable fisiológica de las respuestas emocionales. En este sentido, podemos ver de forma más clara las vías de acción de las técnicas. Decimos entonces, que las técnicas de relajación actúan de manera directa sobre la variable fisiológica del modelo, pero, como se trata de un modelo interactivo, podemos añadir que también actúan de manera colateral en las dos restantes. Es decir, si mi nivel de activación se reduce, tenderé a pensar de otra manera y de igual forma, mi comportamiento será distinto.

Centrándonos en el funcionamiento de las técnicas, podemos decir que las técnicas de relajación actúan sobre el sistema nervioso autónomo, que es el encargado de regular nuestro nivel de activación. De esta manera, por ejemplo, la respiración diafragmática, pese a tener una vía de entrada transversal que tiene como resultado un decremento de la activación fisiológica, actúa también de manera directa sobre el sistema nervioso autónomo, puesto que los movimientos regulares del músculo diafragmático activan el sistema nervioso parasimpático, encargado de la desactivación de la actividad fisiológica del organismo.

Vías de entrada de las técnicas de relajación

Continuando en esta línea, se considera fundamental hablar sobre las vías de entrada de las técnicas clásicas de relajación, que no hay que confundir con las variables sobre las que actúa, anteriormente mencionadas (el triple sistema de respuesta). Estas vías de entrada son los mecanismos básicos por los cuales cada técnica logra sus efectos.

Por ejemplo, la relajación muscular progresiva se basa en el proceso de tensión y distensión muscular, mientras que la relajación autógena, que es una técnica con una base cognitiva orientada hacia procesos de autosugestión y la respiración diafragmática, actúa transversalmente y se centra en movimientos rítmicos del diafragma, como ya se comentó con anterioridad.

También podemos conseguir una respuesta de relajación por otras vías, como el biofeedback, no obstante, en este caso, los efectos resultantes son muy concretos (dependiendo del área corporal donde se centre, y no producen una desactivación general del organismo.

Así, podemos concluir que puede conseguirse una respuesta de relajación por medio de tres vías:

  • La tensión y distensión muscular
  • Por vías cognitivas
  • Mediante procesos de biofeedback

Las técnicas clásicas utilizan estas vías para lograrlo. Es necesario conocer los principios por los que se rigen estas técnicas para poder seleccionar la adecuada en función de la idiosincrasia de los distintos casos, problemáticas y pacientes, individualizando su intervención en función a sus necesidades particulares.

Como hemos visto, existen varias vías por las que podemos conseguir una respuesta de relajación y, por lo tanto, varias técnicas que las han explorado. No obstante, históricamente las técnicas más utilizadas y estudiadas han sido la respiración diafragmática, la relajación muscular progresiva de Jacobson y el entrenamiento en relajación autógena de Schultz.

Técnicas de relajación en terapia

Para concluir, pese a que se haya hablado de la ansiedad y la depresión como las problemáticas más estudiadas y a las que más se han dirigido las técnicas de relajación, hay que destacar que también han sido puestas a prueba a lo largo de la historia en una amplia variedad de trastornos, incluso, en las últimas décadas, han sido utilizadas con éxito en problemas médicos, como el tratamiento de dolor, enfermedades pulmonares, asma, en procesos posoperatorios de cáncer y otras enfermedades graves, para el tratamiento de cardiopatías, etc., demostrando la amplia flexibilidad de estas técnicas. Esta flexibilidad se debe a que el principio básico de acción de la técnica de relajación es la reducción de la activación fisiológica del organismo.

No obstante, pese a que las técnicas de relajación puedan ser aplicadas en una gran variedad de paquetes terapéuticos y problemáticas, no deberían utilizarse de manera indiscriminada, puesto que, en algunos casos, su utilidad puede ser escasa o incluso iatrogénica (perjudicial).

Técnicas de relajación en fobias o ataques de pánico

En este sentido, cabe destacar que, pese a que las técnicas de relajación están indicadas para el tratamiento de las fobias simples o los ataques de pánico, es importante utilizarlas de manera adecuada, puesto que pueden tener efectos contrarios a los deseados. Así, en su tratamiento, no es adecuado utilizar las técnicas de relajación durante la exposición, puesto que estas pueden actuar como un mecanismo de evitación, favoreciendo la incubación del miedo.

Conclusión

Sabiendo esto, podemos decir que la elección de las técnicas de relajación en la práctica clínica debe de ser meditada y llevada a cabo siguiendo las bases teóricas que sustentan a estas técnicas y fundamentando el motivo de su puesta en marcha. De lo contrario, si se toma este tipo de técnicas como algo inocuo que puede ponerse en marcha de manera indiscriminada sin tener en cuenta la problemática concreta, sus efectos pueden ser iatrogénicos.

Para concluir, es conveniente destacar que el efecto de las técnicas de relajación no parece venir dado por la elección del tipo de técnica (aunque como hemos visto, es conveniente seleccionarla de manera individualizada para cada caso). El éxito de las técnicas viene condicionado por el entrenamiento autónomo de los pacientes, por lo que sería importante fomentar la motivación del paciente hacia la práctica de la técnica fuera de la consulta.

Pedro Neira

Volver
Contacta con nosotros