¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

 

Comprender lo que es un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) no es posible si no se conoce primero qué es un Trastorno de la Personalidad (TP), y sobre todo qué es personalidad, ya que esto es algo que todos tenemos, pero con frecuencia no sabemos definir, y ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos.

Qué es la personalidad y cuándo hay un trastorno

Los humanos somos únicos, irrepetibles y tenemos una personalidad que nos caracteriza, podemos parecernos en algunos rasgos a otras personas, pero vamos a diferenciarnos en muchos otros, ya que la personalidad es un conjunto de rasgos distintivos que se ha ido conformando a lo largo de toda nuestra vida.

En ese cóctel de rasgos a veces encontramos que alguno o algunos de ellos no son muy adaptativos, o que podrían traernos algún problema, como por ejemplo si somos muy rígidos, “cabezotas”, inseguros, impulsivos… pero dentro del conjunto de la personalidad, lo importante es que haya un equilibrio que pueda compensar esos puntos quizá menos fuertes.

Cuando no existe ese equilibrio, cuando hay un cierto número de esos rasgos de personalidad que podríamos llamar desadaptativos, cuando eso puede traer muchos problemas en lo social, familiar, personal, laboral y sobre todo si genera mucho malestar en la persona, podemos hablar de un estilo de personalidad poco adaptativo. En algunos casos hablamos de trastorno de personalidad cuando la intensidad de esos rasgos es bastante elevada y los problemas que se acarrean de ello son importantes.

Llegados al diagnóstico de un trastorno de personalidad necesitamos saber cuáles son los rasgos a trabajar, aquellos que limitan y condicionan de una forma muy negativa la vida de una persona, en ese caso y según cuales sean dichos rasgos se diagnostica el tipo de Trastorno de la Personalidad que corresponda, y el Trastorno Límite de la Personalidad no es más que un subtipo.

Llegados a este punto podemos seguir intentando entender en qué consiste el problema de una forma teórica, pero las personas con TLP son, ante todo, personas como cualquiera de nosotros. No tienen una enfermedad sobrevenida y no se va a curar solo con una medicación y con el trabajo del afectado o de los profesionales que le atiendan. En este caso, no es concebible un tratamiento sin que los familiares más cercanos de la persona se impliquen en el mismo (padres, tutores, pareja…).

“Si se trabaja de la manera adecuada y con el esfuerzo necesario por parte de todas las personas implicadas, los resultados pueden ser maravillosos.”

Características del Trastorno Límite de la Personalidad

Si buscamos en cualquier portal información de las características de este trastorno de personalidad vamos a encontrar un listado de criterios diagnósticos, hipersensibilidad, impulsividad, dependencia, vacío, autolesiones e inestabilidad principalmente, pero ¿qué significan?

La característica fundamental es el sufrimiento emocional. La intensidad con la que vive una persona con TLP cualquier cosa que le suceda es muy elevada, generando mucho malestar en caso de que sea negativo, y alcanzando la misma intensidad lo positivo. De esto se deriva algo que genera mucha confusión a las personas que les rodean, la inestabilidad, este continuo vaivén entre emociones hace que desde fuera no se comprenda en absoluto cómo pueden pasar de estar muy tristes a lo contrario, cómo se puede cambiar de opinión o de amigos, no se entiende cómo cosas simples pueden generar reacciones tan intensas.

Precisamente estos son unos de los motivos por los que los familiares necesitan implicarse en el trabajo, ya que sin darse cuenta pueden estar reforzando conductas poco sanas o invalidando emociones, lo que generalmente trae consecuencias muy negativas, como las autolesiones o conductas muy impulsivas y compulsivas, siendo esto último otra de las características más nucleares del trastorno.

Todo lo anterior va a hacer que lo que veamos de una persona con TLP sea muy intenso e impulsivo, tanto en lo emocional como en lo conductual, van a ser frecuentes las autolesiones, sabiendo que estas, por muy difícil que resulte creerlo, tienen su función: a veces sirven para liberar a través de lo físico el dolor emocional tan intenso y a veces se usan para sentir algo, ya que reflejan frecuentemente grandes sentimientos de vacío, de estar muertos por dentro.

Un error muy común que se produce es interpretar las mismas como un acto manipulativo. Esto lleva a varias reflexiones:

  1. Una manipulación pretende conseguir un objetivo deseado, cuando generalmente las autolesiones lo que suelen generar son heridas, más sufrimiento, cicatrices, pérdida de confianza en uno mismo e incluso ingresos, si esto fuese el objetivo deseado ya nos estaría indicando que la persona tiene mucho sufrimiento y por tanto necesita ayuda, ayuda y comprensión, sobre todo desde el propio afectado, ya que ellos suelen ser los más confundidos en todo el proceso.
  2. La segunda reflexión nos lleva a la misma conclusión, se suele decir que las amenazas o las autolesiones se hacen para llamar la atención, pero ¿no es lo suficientemente patológico llamar la atención de los seres queridos mediante esos actos tan poco sanos? Lo que indica es que la persona tiene tan pocos recursos para manejar su malestar, para pedir ayuda y pedir atención de manera sana que recurren a estos actos. Uno de los primeros objetivos de la terapia es ser capaz de expresar y pedir de manera adecuada.

Otra de las características más presentes sería la dependencia, a veces de los progenitores y a veces de parejas, llegando a hacer verdaderos actos impulsivos ante la sospecha de la pérdida.

Por último, es importante entender que muchas veces vamos a encontrar este trastorno detrás de adicciones, depresiones, de trastornos de la conducta alimentaria o de trastornos más difíciles de comprender, como pueden ser los trastornos disociativos.

La gran variedad de manifestaciones, lo inestable y variable del cuadro hace que muchas ocasiones los pacientes y sus familias hagan un verdadero peregrinaje de médicos y diagnósticos hasta entender lo que hay detrás, perdiendo confianza en el trabajo y la recuperación, sin embargo, es importante lanzar un mensaje de esperanza, y es que, si se trabaja de la manera adecuada y con el esfuerzo necesario por parte de todas las personas implicadas, los resultados pueden ser maravillosos.

¿Existen pautas o consejos para ayudar a una persona con Trastorno Límite de la Personalidad?

Hay muchas pautas y mucho trabajo que hacer para ayudar a una persona con Trastorno Límite de la Personalidad, pero en este caso dar consejos a la ligera puede ser incluso peligroso, ya que el cuadro tiene la suficiente complejidad como para manejar muy bien cualquier intervención que se pueda hacer al respecto. Para aclarar a qué nos referimos con esto, a continuación ponemos algunos ejemplos:

  1. Podría decirse que es necesario entender el sufrimiento que hay detrás de cada conducta, pero podemos pecar de paternalistas y sobreprotectores, reforzando dependencias.
  2. Podría decirse que hay que fomentar la independencia, pero si no se maneja bien podríamos dar la impresión de que no nos importa la persona.
  3. Podría decirse que las autolesiones no son el problema, sino una manifestación del mismo, pero podría suceder que se les dejase de dar importancia, lo cual sería nefasto.

Lo ideal por tanto es entrar dentro de un programa especializado que comprenda terapias individuales y de grupo, como familiares, para poder abordarlo desde los distintos frentes que se ven afectados, teniendo confianza en el trabajo, ya que los resultados suelen ser lentos, y la impaciencia propia de los afectados puede convertirse en un inconveniente que precipite el abandono.

 

Escrito por: Concepción Hernández.

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