Qué son los pensamientos obsesivos y cómo los podemos gestionar emocionalmente

Todas las personas tenemos en algún momento de nuestra vida pensamientos que nos rondan la mente de contenido desagradable, y que pueden estar relacionados con muchos temas relacionados con el día a día (como la enfermedad, la sexualidad, la religión, la limpieza, etc.).

Generalmente estos pensamientos los acabamos desechando sin concederles la mayor importancia; pero cuando se vuelven más reincidentes e intrusivos, hasta el punto de condicionar nuestro bienestar psíquico y en definitiva el desempeño de nuestra actividad cotidiana, hablamos de obsesiones.

¿Cómo se generan los pensamientos obsesivos?

Las personas tenemos la capacidad de crear pensamientos nuevos continuamente para poder ser capaces de resolver los problemas que nos van surgiendo a lo largo de nuestras vidas, y así poder adaptarnos a nuestro entorno. Pero a la vez, los seres humanos contamos con una especie de sensor emocional que nos pone en alerta cuando nos enfrentamos a situaciones que puedan conllevar algún peligro para nuestra propia integridad.

Pues bien, cuando ambos sistemas, el creador de pensamientos y el sensor de alarma interaccionan de manera errónea entre sí, es decir, cuando nuestra mente percibe el pensamiento desagradable como peligroso, se generan las obsesiones. Y ese es el motivo por el que el mismo pensamiento a unas personas le causa malestar y a otras no, porque depende de la importancia excesiva o no que le estemos concediendo a tal pensamiento. Si nosotros interpretamos un pensamiento de forma objetiva y en su justa medida, no nos hará sufrir; ahora bien, si lo interpretamos de forma catastrofista, activará nuestra angustia y limitará nuestras vidas.

¿Cuándo se considera que tengo un Trastorno Obsesivo-Compulsivo o TOC?

Se estima que del 2 al 3% de la población general padece este tipo de trastorno, considerándose el cuarto trastorno mental más frecuente por debajo de las fobias, los trastornos relacionados con sustancias y la depresión mayor. El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es un tipo de trastorno psíquico que genera mucho impacto emocional en las personas que lo sufren y cuyo malestar puede perpetuarse por mucho tiempo. La edad media de inicio se aproxima a los 20 años, y suele afectar por igual a hombres y a mujeres.

Se considera que una persona tiene un TOC cuando experimenta pensamientos, impulsos o imágenes mentales recurrentes que trata de neutralizar mediante otro pensamiento o acto repetitivo (lo que denominamos compulsión) con el fin de minimizar la ansiedad o el malestar que las obsesiones nos están generando.

Este tipo de comportamientos pueden ser desde lavarse de manera reiterada las manos, hasta rezar, contar, repetir palabras, comprobar que se han apagado interruptores, cerrado grifos, etc. de cara a evitar una catástrofe… Estos rituales y pensamientos ocupan mucho tiempo, más de media hora diaria, y por tanto pueden llegar a comprometer notablemente la actividad del individuo, hasta el punto de perder empleos, amistades, etc., añadiendo más malestar si cabe al ya provocado por la enfermedad en sí.

Una obsesión por ejemplo puede ser el miedo terrible a que haya un incendio en casa, y la compulsión consecuente sería el tener que comprobar de forma reiterada si hemos desenchufado los aparatos electrónicos de toda la casa cada vez que salgamos a la calle, llegando tarde a los sitios de forma sistemática.

¿Qué podemos hacer para mitigar las obsesiones y las compulsiones?

Se ha comprobado que alrededor del 60–80% de los pacientes con TOC mejoran con el tratamiento adecuado. Lo primero que debemos hacer para abordar este problema, y siempre que apreciemos que este trastorno está condicionando el curso normal de nuestras vidas, es acudir a la consulta de un médico psiquiatra, con la intención de que este valore si de entrada tenemos alguna patología médica adicional que esté empeorando dicha sintomatología (como alteraciones hormonales, etc.), y si necesitamos un tratamiento farmacológico que nos ayude a mitigar la ansiedad y/o a elevar nuestro estado anímico.

Una vez hecho esto, se recomienda iniciar una terapia psicológica. En definitiva, el objetivo de la terapia (tanto farmacológica como psicoterapéutica) no es eliminar las obsesiones y compulsiones por completo, ya que esto es prácticamente imposible, sino tratar de modificar los sentimientos que están generando en nosotros dichos pensamientos y las respuestas que estamos dándoles a los mismos.

Cuando tenemos este tipo de pensamientos tan molestos lo que intentamos de entrada es neutralizarlos, es decir, eliminarlos o ignorarlos. Sin embargo, cuando hacemos esto paradójicamente la mente reacciona pensando más en ellos (por ejemplo, si yo ahora te digo que NO pienses en un elefante rosa, automáticamente en tu mente se va a dibujar la silueta de un elefante rosa), lo que nos acaba generando un sentimiento de frustración y por tanto más ansiedad y pesimismo.

Técnicas para tratar las obsesiones y las compulsiones en consulta

Se ha visto que la mejor manera de afrontar las obsesiones es mediante la técnica de la exposición, que consiste en exponer a la persona de manera gradual y repetida al estímulo (en este caso el pensamiento) que le está generando tanto malestar, al tiempo que se trata de valorarlo de la manera más objetiva posible para evitar interpretaciones erróneas y catastrofistas que nos están llevando a activar sobremanera nuestro sistema de alarma. Otras tareas interesantes que se pueden hacer en consulta son:

  • Exagerar las situaciones o imágenes mentales provocadas por el pensamiento temido hasta llevarlas al absurdo.

En la Clínica López Ibor contamos con una Unidad para este tipo de trastornos que ha sido pionera en la aplicación de tratamientos de vanguardia. Además, está formada por un equipo multidisciplinar especializado en el tratamiento de esta problemática. Consulta las opciones que ofrecemos para tratar el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

Julia Picazo

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