Vuelta a la rutina, la vida después del verano

Terminan las ansiadas vacaciones de verano, volvemos a la rutina, los días comienzan a ser más cortos, el buen tiempo permanece un poco más, pero lejos de nuestro lugar de vacaciones y con las obligaciones habituales a nuestra espalda, no podremos disfrutar igual de él: se acaba el tiempo libre y los días de trabajo se vuelven rutina.

Claves para afrontar la vuelta a la rutina

Es lógico sentir cierta nostalgia en este momento de nuestras vidas, después de disfrutar de buenos momentos y de tan ansiado descanso estival. Pero tenemos que volver a cumplir con los horarios y las normas que habíamos dejado atrás, como en cualquier otro momento de pérdida. Es importante superar este pequeño duelo, el de la falta de libertad, y para ello hablaremos hoy de varias cuestiones que nos ayudarán a afrontarlo de una manera más eficaz.

1. Adopta una mentalidad positiva

Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tiempo para descansar y de que ahora toca volver a la rutina. Afronta las responsabilidades e intenta sentirte realizado haciendo tu día a día lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente a tu alrededor.

2. Haz de tu ocupación diaria tu mejor arma para enfrentarte a la rutina

La rutina puede causar apatía, desinterés, indiferencia, desánimo… afectar a tu humor, estilo de vida e incluso llevarte a un peor estado de ánimo. Una decisión sabia es intentar manejar la rutina de la mejor forma posible tanto para nuestra salud física como mental.

La rutina puede ser tu aliada o tu gran enemiga. Normalmente asociamos esta palabra a los efectos negativos que tiene en nuestras vidas, pero también puede tener efectos muy positivos.

La parte mala la conocemos todos, por ejemplo, la rutina en el trabajo puede llegar a aburrirnos y desesperarnos. Pero podemos darle la vuelta a todo esto y utilizar la rutina a nuestro favor. Usemos la repetición para instaurar un nuevo hábito en nuestra vida. Cuando conseguimos realizar una acción de forma habitual hasta que se vuelve una costumbre el cerebro se acostumbra a ello, y lo que en un principio requería un gran esfuerzo podemos llegar a hacerlo de forma casi automática. Una vez consigamos que un hábito se instale en nuestras vidas es mucho más probable que se quede ahí. Podemos utilizar el poder de la rutina para añadir hábitos saludables a nuestra vida.

Como casi siempre, todo depende de donde pongamos el foco de atención.

3. Actividad significativa

Dale sentido a aquello que haces, que tus actividades estén llenas de emoción, iniciativa, motivación y volición.

Ahora que has vuelto a la rutina intenta que esta esté siempre llena de actividades que sean gratificantes para ti, que aquello a lo que dediques tu tiempo durante el día te llene de ilusión y satisfacción, y que cada noche antes de dormir puedas sentir que has aprovechado cada minuto del tiempo y que le hayas dado lo mejor de ti a ese día. Para ello es fundamental que sientas gran interés por aquello a lo que dediques tu tiempo.

Haz de tu trabajo un espacio agradable, centra tu pensamiento en aquello que te resulte más interesante, que te ayude a conectar con emociones positivas y a establecer una mejor sintonía con lo que está a tu alrededor.

Aquí tienes algunos ejemplos:

  • Levántate de un salto y con energía, para ello, qué mejor manera de hacerlo que escuchando música que te guste, puedes programar la radio o el IPad. Escuchando música conectamos con emociones que pueden ayudarnos a empezar bien el día. La música nos dará el empujón que necesitamos.
  • Prepara un desayuno que te guste, dedícale tiempo, siéntate tranquilamente a desayunar mientras lees el periódico o mantienes una conversación agradable en familia.
  • Disfruta de una ducha agradable. Este es un momento importante ya que nos ayudará a sentirnos relajados. El contacto con el agua caliente hará que nuestros músculos se relajen y eso nos ayudará a tener un mejor estado de ánimo.
  • Intenta disfrutar del camino al trabajo, si puedes ir paseando observa el paisaje y a las personas con las que te cruzas. Si vas en coche, la música puede ser tu compañera en este momento.
  • Intenta mantener la sonrisa durante tu actividad laboral, el ambiente a tu alrededor será más agradable. Centra el foco en aquello que te resulta más positivo y deshecha aquello que no te haga sentir bien. Esto no quiere decir que no asumas responsabilidades, sino que lo hagas con optimismo, centrando tu atención en aquello que te resulte más positivo.
  • Aprovecha la comida para disfrutar de tus compañeros en el trabajo.
  • Reúnete con amigos a lo largo del día, cena en familia o sal a dar un paseo por el parque en compañía de alguien con quien te sientas bien. Las relaciones sociales, las amistades, el amor de pareja, la familia… cubren nuestras necesidades afectivas a través de los momentos compartidos en común. No dejes pasar el día sin rodearte de tus allegados o seres más queridos.

4. Actividad saludable

Adopta unos hábitos de vida sana. Los excesos de las vacaciones hacen estragos en nuestra salud, por ello, y para mantener un buen estado de salud a nivel físico y emocional, lo mejor es seguir unas determinadas pautas en el ámbito de la salud.

  • Alimentación equilibrada: una alimentación adecuada hará que tu cuerpo responda mejor a las demandas del entorno y se adapte adecuadamente a los cambios que puedan surgir en el día a día.
  • Higiene del sueño: intenta mantener horarios adecuados, una rutina establecida y cumplir con unas condiciones de vida sana para poner descansar mejor.
  • Ocio activo y saludable: lleva a cabo un estilo de ocio saludable que implique desarrollo personal y te haga sentir satisfecho con el día a día.
  • Ejercicio: realiza ejercicio de manera rutinaria, te ayudará a sentirte mejor.

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