Patologías

Otros trastornos de psiquiatría general

“Un 25% de los españoles ha padecido, padece o padecerá una enfermedad mental”
- Instituto Nacional de Estadística:
Encuesta de morbilidad hospitalaria, 2016.

¿Qué es un trastorno mental?

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como «un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad».

Los trastornos mentales pueden adoptar muchas formas diferentes, afectando a la forma de comportarse, de sentir y de pensar. Las personas que padecen una enfermedad mental pueden llegar a sentirse tan mal o peor que otras que sufren una enfermedad física. Aunque ciertos síntomas son comunes en algunos trastornos mentales específicos, no hay dos personas que se comporten exactamente de la misma manera

cuando están enfermos. El nivel de deterioro del funcionamiento cognitivo, emocional o conductual de un individuo será diferente.

Tener un problema de salud mental no es un signo de debilidad. Son experiencias perturbadoras e intimidantes. Pero hay que recordar que son experiencias humanas usuales por lo que siempre es recomendable hablar sobre lo que se está sintiendo y buscar ayuda. Esto disminuirá la angustia y la sensación de aislamiento que puede estar sufriendo.

Las causas para que aparezca un trastorno mental suelen ser una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. No tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni son culpa de la persona.

La adolescencia y la juventud son los periodos de la vida en los que suelen iniciarse los problemas de salud mental. También es frecuente su aparición tras sufrir algún episodio traumático como: perder a un ser querido, perder el trabajo, divorcios y desahucios.

6

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno de ansiedad generalizada

3

de cada
100 personas

SUFREN depresión

2

de cada
100 personas

SUFREN fobias

1

de cada
100 personas

SUFREN TOC

1

de cada
100 personas

SUFREN trastorno
de pánico

4

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno
por estrés
postraumático

8

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno
mixto de ansiedad
y depresión

1

de cada
100 personas

sufren trastorno
psicótico

2

de cada
100 personas

sufren trastorno bipolar

3

de cada
100 personas

sufren trastorno
de la personalidad
antisocial

2

de cada
100 personas

sufren trastorno
límite de la
personalidad

21

de cada
100 personas

han tenido
pensamientos
suicidas

7

de cada
100 personas

han intentado
suicidarse

7

de cada
100 personas

se han provocado autolesiones

¿Qué es un trastorno mental?

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Los trastornos mentales pueden adoptar muchas formas diferentes, afectando a la forma de comportarse, de sentir y de pensar. Las personas que padecen una enfermedad mental pueden llegar a sentirse tan mal o peor que otras que sufren una enfermedad física. Aunque ciertos síntomas son comunes en algunos trastornos mentales específicos, no hay dos personas que se comporten exactamente de la misma manera

cuando están enfermos. El nivel de deterioro del funcionamiento cognitivo, emocional o conductual de un individuo será diferente.

Tener un problema de salud mental no es un signo de debilidad. Son experiencias perturbadoras e intimidantes. Pero hay que recordar que son experiencias humanas usuales por lo que siempre es recomendable hablar sobre lo que se está sintiendo y buscar ayuda. Esto disminuirá la angustia y la sensación de aislamiento que puede estar sufriendo.

Las causas para que aparezca un trastorno mental suelen ser una combinación de factores genéticos, del entorno social y de experiencias vividas. No tiene nada que ver con debilidad de carácter, ni son culpa de la persona.

La adolescencia y la juventud son los periodos de la vida en los que suelen iniciarse los problemas de salud mental. También es frecuente su aparición tras sufrir algún episodio traumático como: perder a un ser querido, perder el trabajo, divorcios y desahucios.

6

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno de ansiedad generalizada

3

de cada
100 personas

SUFREN depresión

2

de cada
100 personas

SUFREN fobias

1

de cada
100 personas

SUFREN TOC

1

de cada
100 personas

SUFREN trastorno
de pánico

4

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno
por estrés
postraumático

8

de cada
100 personas

SUFREN Trastorno
mixto de ansiedad
y depresión

1

de cada
100 personas

sufren trastorno
psicótico

2

de cada
100 personas

sufren trastorno bipolar

3

de cada
100 personas

sufren trastorno
de la personalidad
antisocial

2

de cada
100 personas

sufren trastorno
límite de la
personalidad

21

de cada
100 personas

han tenido
pensamientos
suicidas

7

de cada
100 personas

han intentado
suicidarse

7

de cada
100 personas

se han provocado autolesiones

Tener un problema de salud mental no es un signo de debilidad. Son experiencias intimidantes y también por otro lado, humanas. Siempre es recomendable hablar sobre lo que estamos sintiendo y buscar ayuda.

Trastornos de la conducta alimentaria
  • Anorexia nerviosa
    A veces nuestra relación con la comida puede llegar a ser dañina: en una realidad personal llena de conflictos, en ocasiones se puede llegar a sentir que el peso es la única parte de nuestras vidas que podemos controlar y los hábitos alimenticios adquieren patrones patológicos. Tal es el caso de la anorexia nerviosa, una enfermedad que afecta fundamentalmente a chicas adolescentes y a mujeres jóvenes, aunque cada vez son más frecuentes los casos entre pacientes varones, y que se caracteriza por la presencia de una pérdida deliberada de peso mantenida en el tiempo (mediante restricción de la dieta y ejercicio físico sobre todo, aunque también hay casos de conductas autopurgativas acompañantes), debido a una imagen que la persona tiene de sí misma distorsionada (es decir, se ve erróneamente obesa o flácida).
  • Trastorno por atracón
    Estar comiendo todo el día y no poder parar, comer grandes cantidades sin realmente darse cuenta, comer para animarse y depender de ello para obtener apoyo emocional puede ser un signo de atracón. Este atracón compulsivo a menudo está relacionado con una situación de conflicto con personas cercanas, sentirse inútil o solo, y puede ser desencadenado por situaciones estresantes o perturbadoras.
  • Bulimia nerviosa
    Es un trastorno de la alimentación que afecta mayoritariamente a mujeres adolescentes y que se caracteriza por el padecimiento de deseos irrefrenables de comer que desembocan en episodios de ingesta excesiva de comida que, debido a la culpabilidad que generan en el individuo, que por otra parte tiene una preocupación exagerada de control de su peso, se siguen de conductas autopurgativas como provocación del vómito, uso de laxantes o diuréticos, periodos de ayuno, etc.

    De los trastornos de la alimentación, la bulimia es el más difícil de diagnosticar, ya que quien padece dicha enfermedad, generalmente mantiene su peso normal. Se calcula que una persona bulímica tiene alrededor de 15 episodios de atracones y vómitos por semana, en los cuales pueden llegar a ingerir por encima de 10.000 calorías. Nuestro enfoque de los tratamientos de conducta alimentaria está basado en la evidencia clínica actual, el cual es llevado a la práctica por profesionales expertos en trastornos de la alimentación, capaces de abordar el apoyo y el tratamiento de una manera personal y flexible para beneficiarle al máximo en su recuperación, que ofrecemos tanto para adultos como para adolescentes.

    A través del apoyo psicológico y emocional intensivo en las sesiones de terapia y el asesoramiento y la psicoterapia individuales, se pueden llegar a comprender los factores subyacentes que han contribuido al trastorno alimentario y encontrar de esta forma estrategias para superarlo. La terapia cognitiva conductual puede ayudar a identificar a los pensamientos negativos y aprender respuestas emocionales y conductuales más positivas a las creencias sobre el cuerpo y la alimentación, y la terapia ocupacional puede ayudar prácticamente a regresar a una vida normal lejos del trastorno alimentario. Nuestro objetivo es brindarle al paciente conocimientos y habilidades de afrontamiento para recuperarse de su trastorno de la alimentación.
“La anorexia afecta casi al 1% de chicas jóvenes y a 3 por cada 1.000 de las mujeres”.
Anorexia y Bulimia. Manual de la Cruz Roja.

Es importante destacar que desde un punto de vista médico la anorexia es una enfermedad que puede causar graves alteraciones en el organismo de tipo metabólico, endocrinológico, cardíaco, etc., por lo que es crucial la detección y el tratamiento precoces para evitar un desenlace funesto.

Las causas de la bulimia son múltiples, como las presiones sociales, el deseo de controlar, los problemas familiares, la depresión, la baja autoestima y la angustia emocional.

Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño son un amplio grupo de padecimientos que afectan el desarrollo habitual del ciclo sueño-vigilia. Algunos trastornos del sueño pueden ser muy graves e interferir con el funcionamiento físico, mental y emocional del individuo.

Un sueño profundo y reparador está directamente relacionado con el bienestar físico y mental y la falta de sueño acarrea problemas como irritabilidad, fatiga, dolor de cabeza, disminución de reflejos, peor rendimiento académico o laboral y mala salud en general debido a una debilitación del sistema inmunológico y endocrinológico. Los trastornos del sueño también aparecen concomitantes en muchos trastornos psiquiátricos como depresión, ansiedad, o trastornos de la personalidad. Las alteraciones del sueño pueden afectar a cualquiera, y como hemos visto, hay muchos tipos.

Nuestro enfoque para tratar los trastornos del sueño en la Clínica López Ibor combina programas individualizados con tratamientos basados ​​en la evidencia clínica actual. Existen dos tipos de tratamiento para los trastornos del sueño: terapia cognitivo-conductual y medicamentosa. La primera puede ayudar a cambiar los malos hábitos que causan la falta de sueño. La psicoterapia, si sus problemas de sueño son causados ​​por la depresión, la ansiedad, otros problemas emocionales o si sufre de pesadillas, podrían ayudarle a identificar el problema y a subsanarlo.

Hay más de 100 trastornos diferentes de sueño y de vigilia que se pueden agrupar en 4 categorías principales:

  • Problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido (insomnio)
  • Problemas para permanecer despierto (somnolencia diurna excesiva)
  • Problemas para mantener un horario regular de sueño (problema con el ritmo del sueño)
  • Comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño)

La medicación, combinada con la psicoterapia puede ser muy eficaz para tratar los trastornos del sueño, siempre y cuando sea supervisada periódicamente y de forma rigurosa por el psiquiatra.

Demencias

La demencia es un síndrome caracterizado por el deterioro progresivo de la función cognitiva (es decir, la capacidad para procesar el pensamiento) más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. La demencia puede afectar, entre otras áreas, a la memoria, a la capacidad de orientación, a la comprensión, al cálculo, al lenguaje, a la capacidad de juicio, así como al comportamiento social y al control emocional. También puede acompañarse de síntomas depresivos que ensombrecen la evolución y el pronóstico.

En definitiva, constituye una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores en todo el mundo, y puede resultar abrumadora no solo para quienes la padecen, sino también para sus cuidadores y familiares. A menudo hay una falta de concienciación y comprensión de la demencia, lo que puede causar estigmatización y suponer un obstáculo para que las personas acudan a los oportunos servicios de diagnóstico y atención.

No existe a día de hoy un tratamiento que pueda revertir los síntomas de la demencia, pero sí hay intervenciones que pueden mitigar en cierto modo su evolución y que pueden mejorar la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad.

“La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia: se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos”. ”La demencia afecta a nivel mundial a unos 50 millones de personas”. “Se calcula que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años o más sufre demencia en un determinado momento”.
OMS, Diciembre de 2017

Los objetivos principales del enfoque terapéutico que ofrecemos en la Clínica López Ibor se basan en:

  • Diagnosticar la demencia en sus fases iniciales para posibilitar un tratamiento precoz y óptimo
  • Optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar del paciente Identificar y tratar las enfermedades físicas concomitantes
  • Contener las alteraciones conductuales más riesgosas para la integridad psicofísica del paciente, y detectar precozmente síntomas psicológicos subyacentes
  • Proporcionar información y apoyo a los cuidadores y familiares
Dificultades psicosexuales
Entendemos que es difícil hablar sobre problemas sexuales, pero experimentar una disfunción sexual puede afectar la calidad de la relación de una persona y ser una causa importante de preocupación e infelicidad. Sin embargo, con un diagnóstico y tratamiento apropiados, los problemas sexuales pueden superarse.
Los problemas sexuales y psicosexuales más comunes para los hombres son: disfunción eréctil, eyaculación precoz / tardía, falta de deseo sexual y la adicción sexual (trastorno hipersexual). Las mujeres a menudo experimentan: falta de deseo sexual o de excitación, sexo doloroso, y falta de disfrute sexual o de orgasmo.

Para algunas personas, las causas pueden estar enraizadas en condiciones físicas, razones psicológicas o una combinación de ambas. El enfoque de la Clínica López Ibor para tratar las dificultades psicosexuales se basa en la combinación de programas individualizados y psicoterapéuticos con tratamientos farmacológicos basados ​​en la evidencia clínica actual. Y es que, tanto el estilo de vida, como la historia y las experiencias sexuales de los pacientes, así como su situación vital actual pueden estar jugando un papel importante en la disfunción, por lo que el abordaje de este problema, una vez más, ha de ser multidisciplinar.
“El 35% de los hombres y el 54% de las mujeres experimentan dificultades sexuales en algún momento durante su vida adulta”. “A pesar de esta alta prevalencia, la disfunción sexual a menudo se soporta en silencio. Menos del 11% de los hombres y el 21% de las mujeres buscan tratamiento”.
Sexual Dysfunction in the United States in JAMA The Journal of the American Medical Association 281(6):537-544 · February 1999
Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

El Trastorno por Déficit de Atención (TDA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDHA) existen y no son solo consecuencia de un entorno familiar o escolar desorganizado. Los factores psicosociales no se consideran críticos en la etiología del TDAH, es decir, que no se cree que sean factores determinantes, aunque sí desempeñan un papel importante en el trastorno y sobre todo, suponen una oportunidad para la intervención.


El TDAH es un trastorno del desarrollo neuropsiquiátrico, frecuentemente diagnosticado en la infancia y que puede persistir en la edad adulta. Se caracteriza por inatención (distracción moderada a grave, períodos de atención breve), hiperactividad (inquietud motora) y comportamiento impulsivo (inestabilidad emocional y conductas impulsivas) que produce problemas en múltiples áreas de funcionamiento, dificultando el desarrollo social, emocional y cognitivo de la persona que lo padece. El TDA es similar pero sin presentar síntomas de hiperactividad.


El tratamiento farmacológico es el método más efectivo para reducir los síntomas nucleares de ambos trastornos y el tratamiento psicológico (conductual y psicoeducativo) ayuda en la mejora de las funciones cognitivas como organización de tareas, planificación vital, etcétera.
En la Clínica López Ibor creemos que educar al paciente y a la familia sobre este tipo de trastorno, adaptar el entorno a las necesidades de cada persona y mejorar las habilidades de abordaje de los pacientes, padres y educadores, son medidas capaces de ayudar a obtener buenos resultados en el tratamiento, cuando se combina con una intervención farmacológica; es por esto que en la Clínica López Ibor tratamos estos trastornos desde una perspectiva multimodal.

“Un estudio reciente sugiere que la prevalencia en España es del 6,8%”. “Los familiares de personas con TDAH tienen un riesgo cinco veces mayor que las personas sin antecedentes familiares de TDAH”.
Faraone SV, Perlis RH, Doyle AE, Smoller JW, Goralnick JJ, Holmgren MA, et al. Molecular genetics of attention-deficit/hyperactivity disorder. Biol Psychiatry. 2005 Jun 1;57(11):131-23. Epub 2005 Jan 21.

El TDAH y el TDA son patologías que requieren varios enfoques y la implicación de diferentes profesionales. La abordamos desde tres acercamientos: tratamiento farmacológico, tratamiento cognitivo-conductual y tratamiento psicoeducativo (padres y profesores)

TDAH en adultos

El TDAH se ha considerado durante mucho tiempo un trastorno propio de la infancia y de la adolescencia, pero los síntomas y el impacto funcional del TDAH no siempre desaparecen al pasar a la edad adulta y el trastorno puede persistir en más del 50% de los casos y la mayoría de estos adultos con TDAH no están diagnosticados.

El TDAH en adultos es diferente al TDAH en niños. En parte porque hay una notable reducción de la sintomatología hiperactiva respecto al déficit de atención. En el paso de la infancia a la edad adulta, disminuyen los síntomas de hiperactividad que se pueden manifestar en inquietud, mientras que los síntomas de inatención se suelen manifestar en dificultades a la hora de llevar a cabo tareas (cumplir plazos de entrega, centrarse en una tarea concreta…) que pueden afectar su funcionalidad en varios aspectos de la vida.

El diagnóstico en adultos resulta complicado debido a la comorbilidad, es decir, la coexistencia con otras patologías psiquiátricas, ya que los síntomas del TDAH se pueden solapar con los de otros trastornos como el trastorno por abuso de sustancias, los trastornos de ansiedad y los relacionados con el ánimo.

El TDAH del adulto se caracteriza por dificultades significativas de falta de atención, hiperactividad, impulsividad o una combinación.

 

Las personas que padecen TDAH son a menudo personas muy inteligentes, creativas e intuitivas que presentan síntomas como los siguientes:

  • Sensación de bajo rendimiento, dificultades de organización, retraso y tener muchos proyectos en marcha simultáneamente que rara vez se completan
  • Problemas interpersonales
  • Búsqueda de estímulos y un bajo umbral de tolerancia a la frustración
  • Tendencia a preocuparse, sensación de inseguridad y cambios de humor
  • Ansiedad, depresión y tendencia al abuso de sustancias

Puesto que en la Clínica López Ibor se tratan una gran variedad de trastornos mentales, y puesto que cada paciente es diferente y tiene unas circunstancias personales concretas, nuestro equipo de profesionales se encarga de hacer una atención personalizada que garantice que el abordaje se va a llevar a cabo de la manera más eficaz posible.

Para ello lo primero que se hace es evaluar no sólo los síntomas propios de la enfermedad, sino la situación vital de la persona, de cara a establecer una buena medicación acorde con su padecimiento, pero también de cara a detectar las carencias y las fortalezas emocionales con las que cuenta para así poder diseñar un plan psicoterapéutico óptimo en cada momento.

Equipo

Cada paciente recibe la atención de un psiquiatra de referencia, quien se ocupará de su seguimiento médico de manera personalizada durante el ingreso hospitalario. A su vez, el médico coordinará al equipo multidisciplinar de psicólogos, terapeutas, y preparador físico para determinar el plan más especializado para cada paciente en función de su evolución. Trabajamos coordinados con el profesional que está atendiendo ambulatoriamente al paciente.

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